Acción anti-edad

Disminución del nivel de silicio en los tejidos con la edad:

Se ha demostrado por medio de análisis sofisticados en los tejidos, que el nivel de silicio del cuerpo humano empieza a decrecer a partir de los diez años de edad, siendo mas notorio el descenso a partir de los 35 años.

Monclaux (citado por Desmonty 1988) ha señalado un descenso general de los niveles de silicio en el cuerpo en el curso del envejecimiento. Así, por ejemplo, la tasa de silicio en los tejidos tegumentarios disminuye un 30%; en la pared aórtica estudiada detenidamente por Loeper se encuentra una tasa de silicio 4 veces más elevada en los niños que en las personas de edad. James Duke (1998) señala que con la edad y el descenso de los estrógenos disminuye la absorción del silicio lo cual a su vez determina la tendencia a la descalcificación potencialmente típica de la menopausia.

El silicio es un excelente contraveneno del aluminio y de otros metales pesados que se acumulan en nuestros tejidos. Hace que disminuya la absorción intestinal de estos contaminantes y provocan un aumento excreción urinaria de los mismos. El silicio ‘lava’, los metales pesados y se los lleva. Esto se ha demostrado en diversos estudios desde 1972 por la Doctora Edith Muriel Carlisle en la Universidad de Los Angeles, hasta recientemente otro llevado acabo en la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, donde se ha probado que las concentraciones de metales pesados disminuyen en los tejidos cerebrales y nerviosos con un suplemento de silicio asimilable.




Contra los mecanismos del envejecimiento

Hoy está perfectamente establecido que el silicio orgánico se opone a la esclerosis de los tejidos. Esta desestructuración resulta de dos mecanismos principales: la peroxidación lipídica y la glicosilación no enzimática.
La peroxidación lipídica es debida a la acción agresiva de los radicales libres. Son partículas que poseen un potente poder oxidante. Se combinan muy rápido y tienen una duración de vida muy corta pero muy destructiva. Para Loeper, el silicio orgánico impide la formación de esos radicales libres: esta acción protectora se pone en evidencia en la experimentación con fibroblastos en cultivo. La producción de radicales libres puede resultar de una agresión exterior. A nivel de la piel, puede resultar de una exposición excesiva a los rayos solares. Alcanza su máximo en los tratamientos con radiaciones ionizantes. El Doctor Janet pudo constatar que el silicio orgánico aseguraba a los enfermos irradiados una mayor tolerancia a los rayos.
La otra causa de la esclerosis o degeneración y endurecimiento de los tejidos es la glicosilación no enzimática, que es un proceso de desnaturalización de las proteínas estructurales, por fijación de moléculas de glucosa. Este fenómeno esta ligado a un déficit de un elemento fundamental: el silicio. El fenómeno de glicosilación se revela a partir de la treintena y aumenta con la edad. Reduce la elasticidad de las arterias y las de la piel. Levrat mostró que los compuestos de silicio orgánico también se oponen al fenómeno de glicosilación.